Ante las crecientes protestas, el presidente boliviano habló de "golpe de estado". Los conductores reclaman un incremento en el precio de los pasajes.
Desde Navidad de 2010, el gobierno de Evo Morales enfrenta manifestaciones y reclamos de diversos sectores sociales, la mayoría de los cuales relacionados a subas salariales.
El equipo de ministros no alcanzó un acuerdo con los dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), que piden un aumento salarial de 630 a 8.309 bolivianos (95 a 1.183 dólares), reclamo que es considerado excesivo por el gobierno boliviano.
En ese contexto, la Confederación de Chóferes de Bolivia programó para este viernes un paro de 24 horas, en reclamo de un incremento de los pasajes.
En un encuentro con campesinos de la provincia Sud Carangas, departamento de Oruro, Morales relató un diálogo que sostuvo con su vicepresidente Álvaro García Linera sobre los conflictos políticos y sociales en Bolivia.
"Yo le preguntaba al compañero Álvaro: qué piensas si este inicio de golpe avanza. Pero nunca responde, siempre me dice: y tu qué piensas. Yo dije (que) como hemos sido nombrados por el pueblo, de aquí nos tienen que sacar muertos. Yo saldré muerto de este Palacio Quemado", señaló el mandatario indígena.
En septiembre de 2008, Morales sufrió una serie de protestas de la oposición política en los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, que tuvieron un saldo de 20 muertos. El estado de caos amenazó con obligar al mandatario a que renuncie.
La convulsión social fue controlada tras el respaldo que recibió Morales de los presidentes de los países miembros de la Unión de Naciones SuDamericanas (Unasur) tras una reunión de emergencia en Santiago de Chile.
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